Antes de esbozar una amplia sonrisa, Mariela* pidió que no la fotografiaran. “No quiero que me fichen porque fuera del internet, nadie se imaginaría que yo hago esto”, dijo, a la vez que terminaba de guardar sus cosméticos en una cartera.
Y es que a sus 22 años, es una de muchas personas que ejercen la prostitución para sostenerse económicamente. La única diferencia, es que no tiene que exhibirse en las calles, ni tiene que esperar a que sus clientes la recojan. Mariela es parte de lo que se llama prostitución cibernética, una tendencia que ha trascendido las barreras de la tecnología, contrastando así con lo que es conocido como “el oficio más antiguo del mundo”.
El carácter económico de la prostitución siempre ha sido causa de opiniones divididas, a la vez que ha causado reacciones diversas. A pesar de todos los debates que han existido, sigue siendo considerada como un trabajo, y su problema más grande radica en cómo mantener el respeto a los derechos humanos. Por otra parte y a pesar de la polémica que desata el tema, la prostitución en línea, al igual que la prostitución tradicional, demuestra ser un negocio altamente beneficioso, y parece estar creciendo hasta llegar a igualarse al negocio de la pornografía.
Aunque muchas personas no tienen conocimiento de este método, tampoco es difícil encontrar lugares que se dedican a esto en el internet. Los “burdeles virtuales” muestran fotografías de sus trabajadoras con poca ropa, y el cliente escoge a la chica con la que quiere encontrarse. Es entonces que se programa una cita entre ambas partes.
Mariela* aclaró que al principio se le hacía difícil, pero que luego de un año, ya se había acostumbrado. “Es como que raro encontrarte con alguien y acostarte con él sin decir ni una palabra a veces. La gente se cree que a uno le gusta esto. No es la salida más digna, pero por lo menos me deja (dinero) suficiente y no tengo que pararme allí en plena carretera que to’ el mundo me ve. Ya uno le pierde el miedo, tampoco es algo que se hace ‘algarete’, yo me protejo”, agregó la joven. En cuanto a la cantidad de dinero que ganan por cada cliente, la joven expresó que fluctúa entre los $250 y $350, y que los creadores del portal cibernético en donde anuncia sus servicios retienen una porción que no quiso revelar.
Históricamente, la prostitución ha sido ligada al bajo mundo, a las condiciones de pobreza, y a las enfermedades de transmisión sexual, sin dejar de mencionar que, según las estadísticas, el 68% de las prostitutas sufre síndrome de estrés postraumático. Es un porcentaje elevado, si se compara con los estudios que establecen que un 15% de los veteranos del Vietnam sufre este síndrome de forma recurrente. La extrema violencia a la que han sido sometidas las mujeres que ejercen la prostitución es la causa principal que dispara la incidencia de este trastorno: un 82% había sido agredida durante el ejercicio de su profesión, y un 68% había sido violada. A estas alarmantes cifras, se suman los fantasmas del pasado: un 57% de las participantes reconoció haber sufrido abusos sexuales durante la infancia.
Al preguntársele a Mariela* si se dedicaba a algo además de la prostitución, nos respondió que estudiaba psicología, y que ya cursaba su tercer año. “Eso es para que la gente vea y se den cuenta de que las apariencias engañan, como dicen. Algunos llegan aquí por cosas del destino, hay otros que están (prostituyéndose) porque a eso les enseñaron, pero en verdad es que cualquier persona puede estar en este mundo, no es nada raro, aunque no se anda gritando a los cuatro vientos tampoco”, culminó.
Mariela* es un nombre ficticio, utilizado para proteger la identidad de la persona que contribuyó con esta nota.
Información y estadísticas obtenidas de www.peperonity.com
La selección temática es buena, pues lo secreto atrae a los lectores. Pero el desarrollo de la nota no satisface las expectativas trazadas en el título y en el primer párrafo, sencillamente porque nunca te ocupas de describir a la persona, ni lo que hace y por qué lo hace. El contexto estadístico es bueno, pero tampoco va al corazón del tema (prostitución cibernética. Lo que me lleva a la siguiente conclusión: tienes que trabajar más con la coherencia interna de tus textos, y a la hora de corregir, ser implacable al comparar QUÉ PROPONES y qué RESULTA. Vale?
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